Huida
Decadencia

Zombies del 2019

Mi corazón late con fuerza, desbocado, queriendo atravesar el pecho, buscando escapatoria a la prisión que ahora le supone el tórax. Me ahoga con su locura, nubla mi mente, no me deja pensar, no me deja respirar, no me deja moverme. Y estoy agazapada en la penumbra de esta sombra proyectada tras una esquina, deseando ser invisible, tratando de silenciar cada sonido de mi cuerpo. Temo que oigan el corazón desatado, la respiración incontrolable, los quejidos de mi garganta. Mi cuerpo actúa solo, y le ordeno que pare, que se recoja, que se encoja. 

Porque no deben descubrirme.

Puedo escucharlos a pesar de mis sonidos internos. Están cerca, al acecho. Me buscan. Me han perseguido hasta dejarme exhausta, acorralándome, cortándome cada pequeña salida, logrando agotarme. Y yo he corrido sin parar, dejando que mi cuerpo se desplazara movido por la desesperación, sintiendo como si mis pies patinaran sobre el asfalto. Me veía desplazarme por las calles a cámara lenta, a pesar del aire chocando con violencia contra mi cuerpo. Las piernas, torpes; los brazos, tratando de autopropulsarme con su movimiento sin sentido; las manos, protegiendo mi rostro; y los ojos, buscando de forma desesperada un lugar donde esconderme.

Ahora, tras esta esquina, les veo pasar a ellos. Son manada, son más fuertes, son más listos, lo tienen todo controlado, lo tienen todo planeado. Veo sus cabezas caídas sobre el pecho, sus miradas fijas, las lenguas relamiéndose, sus cuerpos avanzando y girando y dando bandazos y volviendo sobre sus pasos. 

No son tan listos. Solo son zombis, me digo, solo son autómatas, solo son fanáticos, solo son replicantes, solo son gente vacía de vida propia que quiere hacerse con la mía. Pero no les voy a dejar atraparme. No soy un Pokémon. No soy una presa fácil. No soy de nadie. No me cazarán con sus móviles.

2 Comments

  • Josean

    Los zombies somos esa caterva de humanos enganchados a los móviles, atrapados en este sistema enfermo. Y enfermos estamos todos. Pokémon o no, ya estás atrapada.

    • Lluvia Beltrán

      Me temo que sí, que somos zombis y a la vez víctimas. Tu interpretación se acerca mucho a la idea inicial que tenía de este relato 😉 Gracias por tu comentario.

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